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domingo, 22 de diciembre de 2013

Pure Heroine/ Lorde

La portada nos advierte. No nos vamos a encontrar grandes artificios. Sólo un minimalismo bastante elegante. No hay ni rastro de la cara de la cantante, sólo el título y su nombre sobre un fondo negro. O bien es descuido, o se trata de una declaración de intenciones. Ella Yelich O'Connor (el nombre real de Lorde) lo responde en los primeros diez segundos del disco, en la canción Tennis Courts: "Bien, estoy aburrida". Más adelante dice que "es una nueva forma de arte, demostrar lo poco que nos importa" sobre una base hip-hop suave y una melodía que por momentos recuerda bastante a Lana Del Rey, medio rapeando las estrofas y formando una especie de espiral casi tan inquietante cómo su vídeo. Una niña con la cara pintada de blanco nos observa fijamente desde la oscuridad, sin mover en absoluto los labios excepto para decir yeah, ladeando la cabeza y cerrando los ojos para luego volverlos a abrir y postrar una mirada completamente negra cómo un agujero negro. Sí, cierto, ya. Puede resultar bizarro, pero engancha terriblemente y su propia extrañeza nos deja con ganas de más. 400 Lux sigue más o menos en la misma línea, algo más calmada, a juego con los monótonos suburbios dónde se narra la canción. La verdad es que las letras de todo disco se localizan en ése paisaje aburrido e igual todo el rato, dónde a veces encuentra la felicidad en una adolescencia bastante calmada. Después llega Royals. Una de las canciones más alabadas y escuchadas del año, dónde ya dimos su veredicto aquí, que recoge toda la esencia del disco tanto líricamente como a nivel sonoro, que da la sensación de ser un clásico instantáneo. Al concluir, le sigue Ribs. Resulta muy extraña, pero el ritmo electrónico suave, muy muy suave, y la letra que muestra las inquietudes de crecer (no en vano, es una canción proveniente de una niña que todavía está en el instituto con 17 años recién cumplidos) formando de nuevo un efecto algo hipnótico pero delicado y demasiado maduro para su edad- en el buen sentido. Buzzcut Season supone también uno de los puntos más fuertes del disco. La letra resulta algo ambigua- cosa que la hace mejor aún, al dar pie a múltiples interpretaciones- pero parece que trata de la falsa felicidad e ignorancia juvenil contrastando con la triste realidad global. Todo ello acompañado de un piano dulce y unas estrofas que poco a poco se elevan y se expanden en un eco que bien puede ser desesperación, euforia o preocupación... "Vivo en un holograma contigo". La segunda mitad del disco es más o menos más de lo mismo, y puede llegar a cansar, pero no decae en absoluto. Team es como la balada del disco y es un homenaje a las ciudades que jamás salen en las series y de ésa adolescencia invisible que los medios ignoran. Still Sane y White Teeth Teen resultan anodinas aunque no llegan resultar malas del todo y ofrecen buenos arreglos instrumentales. Glory and Gore es la más electrónica del disco, y habla de una lucha continua de "gladiadores" buscando la fama, todo con un ritmo que recuerda bastante a los empleados por Lizzy Grant. La canción que cierra el disco, A World Alone, incluye unos sutiles punteos de guitarra bastante resultones. El "Let'em talk" que lo concluye también resulta arrollador.
Pure Heroine puede que no sea la perfección, porque tiene sus fallos, pero resulta un trabajo interesante, fresco y diferente, narrando una adolescencia real con letras cínicas y dejes elegantes en una voz joven que parece albergar muchos más años.
Puntuación final: 7/ 10
Lo mejor: Royals, Tennis Courts, Buzzcut Season, Team, Ribs
Lo peor: Puede llegar a aburrir, y no emocionar en bastantes pasajes.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Photograph Girl



Caminaba fotografiando todo lo que se cruzase en su camino. Absolutamente todo. Así, tampoco se percataba de toda la gente que se tropezaba con ella, ni de que se paraba en los sitios menos adecuados. En el suelo, tumbada, hacía fotografías de los pies y de los zapatos de cualquier pobre infeliz que pasase por ahí. Una señora hasta se asustó de verla estirada en medio de la calle. Pero al verla levantarse y proseguir haciendo fotos, pensó que era una simple lunática. A Emilia le encantaba la fotografía, cómo se puede apreciar. De pequeña lo único que quería que le regalasen eran cámaras. Conocía todos los tipos de lente, de aumentos, la historia de la fotografía. Todas sus instantáneas las guardaba en álbumes, por temática. Era su gran pasión incomprendida, aunque nadie le negaba la gran calidad de sus tomas. En cambio, en cualquier otra disciplina artística destacaba mucho menos. Vivía para fotografiar.  Su inocente y profunda obsesión... En aquella ocasión, Emilia se había presentado a un concurso de fotografía. Ya se imaginaba dando un discurso, con un vestido de gala, y años más tarde en un rascacielos neoyorquino, en un gran despacho de caoba, amueblado con una gran mesa y un diván. Y todo lleno de excéntricas fotografías suyas en blanco y negro. Así, ella, mirando elegantemente a través de la ventana, sosteniendo una copa con cualquier bebida dentro, respondería con la mirada distraída a cualquier petición o pregunta, con una sonrisa altiva, convertida en una artista extraña y popular, una musa elegante... Emilia tenía ésos pensamientos y otros más bizarros aún. Lástima que perdió el certamen. La idea de fotografíar inodoros con filtros de color rosa no había tenido éxito...Pero su verdadero sueño era su imagen en aquel despacho, que evocaba constantemente. Ni siquiera sabía para que necesitaba un despacho. Poco a poco, su fiebre por la fotografía se iba disipando ligeramente, y en su mente se materializaba la idea del despacho. Pintaría sus uñas con laca roja, esperando a que cualquiera entrase. Sus trabajos aparecerían en portadas de revistas, y se subastarían aquellas fotografías extrañas que hacía de adolescente. "Ésta instantánea, tomada en su juventud, es una obra de arte". El entendido público, que en su imaginación miraban por encima de sus gafas, sin excepción, hacía la fotografía, asentiría, y pagaría millones por su obra. Emilia pagaría con ellos el mobiliario, y su gato, que no tenía, llamado Cherry, con acento francés, dormitaría en la tupida moqueta añil. Sin embargo, en ése paseo que estaba haciendo, el mismo de la señora, su preciada cámara cayó al río. Y con su caída, a pesar de tener cómo veinte cámaras más, sus sueños- obsesiones- también cayeron al agua. Simbólicamente, veía "su" despacho inundado. Se quedó mirando cómo caía la cámara. Y cuando la perdió de vista, continuó mirando durante un buen rato. Con indiferencia, se adentró en la multitud, con la mente aguada. 



miércoles, 28 de agosto de 2013

Instituto purpurina o cómo la tele se comió el pintauñas




"Un pasillo interminable brilla bajo la luz de los fluorescentes. Adolescentes se arremolinan ante taquillas decoradas por dentro a su gusto. Una chica vestida completamente de rosa, moviéndose elegantemente sobre sus tacones de última adquisición, recorre el pasillo acompañada de su fiel séquito. Abre su taquilla, forrada con pelo sintético fucsia y con fotos suyas tomadas por un prestigioso fotógrafo. Nadie se equivoca al decir que tiene potencial para ser modelo. Deposita los libros, que ni siquiera se plantea de qué son, se gira y dice "Chicas, osea, espero qué no faltéis a mi fiesta. Va a venir todo el instituto. Incluso he invitado al club de ajedrez. Pero lo que quiero decir es que ninguna- enfatiza haciendo un semicírculo con el dedo- se acerque al cómo se llame ése capitán del equipo de fútbol..." Una niña de primer curso de secundaria, tras sus enormes gafas, observa al grupo que tapa su puerta "Perdón... ¿Podéis apartaros? Necesito abrir mi armario". "Te aguantas, pringada". "Pero...". Se va corriendo al baño. "Uf, que cutrez" Sonríe para sus adentros. Se siente tan grande y perfecta en contraste con esa nadie..."

¿Por qué en las series intentan implantarnos en la mente qué éstas situaciones son reales? Puede que haya gente así, pero éso no hace que ésos casos se den siempre. La típica súper-pija que siempre va de rosa y acompañada de un grupito sin salsa ni vida que únicamente se dedican a adorarla. La típica niña que va con gafas y un día se las quita y se supone que la belleza vuelve a ella, el típico chico deportista popular, el típico graciosillo, los roqueros, la mala que acaba en la piscina o cubierta con alguna sustancia pringosa, el empollón que lleva pantalones con tirantes, gafas con celo y calcetines de rombos, el tímido, la niña normal y buena y dulce y ultra-perfecta, el grupo de amigas para siempre que triunfan con una canción y el mundo es maravilloso... Una sarta de tópicos que sirven de plantilla para todas las mismas series. Una sarta de tópicos que se han incrustado en nuestras vidas. ¿Si te gusta el rosa eres pija? ¿Si estudias tienes que llevar gafas? ¿Si llevas gafas tienes que ser feo? ¿Acaso importa si eres feo o dejas de serlo? ¿Si te pones a cantar, solucionarás todos los problemas de tu vida? ¿En los pasillos del colegio tienen que haber taquillas? ¿Estas tienen que reflejar la personalidad de su propietario? ¿Esto tiene sentido? ¿Sirve para algo? Una palabra de dos letras, adverbio de negación: no.

Born To Die/ Lana Del Rey



  Mucho se ha dicho ya a estás alturas sobre Lana y su disco. Ha pasado más de un año desde su lanzamiento. Se le ha tachado de falso, artificial, producto de marquéting. Desde su imagen, hasta su aparición en internet. Además cuenta con una portada que da más miedo que otra cosa... Y puede que así sea. Pero musicalmente hablando, estamos ante un disco con unas cuantas buenas canciones. La canción que da nombre al disco, Born To Die, con ese aire entre clásico y apocalíptico, supone un buen inicio al disco. Off To The Races le sigue, con su base hip-hop, voz en falsete y final instrumental clásico. Video Games, la canción que la lanzó al gran público, con ese sonido de arpas y violines, y ése título, podría bien tratar sobre éso, un videojuego de fantasía épica, pero no es así. Se trata de una balada, lenta, suave, que poco a poco se va engrandeciendo, que habla sobre cómo su novio la ignora mientras ella piensa que "el cielo es un lugar en la Tierra con él". Sentimientos contados en un susurro que alcanzan genialidad. Después llega Blue Jeans. Un abandono sentimiental- la temática de las letras es demasiado parecida en la mayoría de canciones- el cual parece prácticamente místico en el sonido, con referencias a gángsters  y al hip-hop, que va convirtiéndose en una desesperación contenida y con un sonido muy especial. Misticismo de nuevo, esa es la palabra. Después de una sesión de misticismo oscuro y terrenal, llega la pop y adolescente Diet Mountain Dew. Casi se puede bailar, con un ritmo alegre que parece teñido de rosa, teniendo una potente base marcando el ritmo. En Dark Paradise la cosa se pone tétrica. Ve a su amor (¿fantasma?) cuándo cierra los ojos, y quiere ir con él, al paraíso oscuro...Radio es muy pop y resulta empalagosa. En National Anthem, la cual se supone que es una crítica a la costumbre de asociar dinero con éxito, medio rapea las estrofas. Carmen, una historia sobre una adolescente a la cual todo el mundo idolatra, pero la cual está vacía, gastada y explotada en su interior, resulta muy insulsa y sosa. Summertime Sadness, a pesar de tener un aire bastante triste, resulta un gran acierto, emociona. Million Dollar Man es relleno, y This Is What Makes Us Girls es la conclusión más o menos autobiográfica a un disco más o menos autobiográfico, dónde nos relata su extraña adolescencia.
Está bastante bien, hay que decirlo, pero muchas veces resulta monótono en su temática y su actitud pesimista. Alcanza puntos místicos, clásicos, muy buenos. Otras veces todo es cómo demasiado rosa y flores y anuncios de colonia. Otras veces parece que necesite echarse una siestecita, o un vaso de café para poder seguir cantando. De su re-edición destacaría Ride, que parece blues y suena más animada, cómo cantando a la libertad y las carreteras, Cola, de la cual se tiene que ignorar la famosa frase que aquí no voy a repoducir, Gods And Monsters (con ése título, ¿qué era de esperar?...), y Bel Air, la cual me recuerda a Enya, sin parecerse.
Born To Die es cómo una despedida, un punto final a un amor destinado al fracaso en una huida a través de viejos mitos, Nueva York, carreteras y los años cincuenta.
Valoración final: 9/ 10
Lo mejor: Born To Die, Blue Jeans, Video Games, Summertime Sadness, Off To The Races, las destacadas de la re-edición.
Lo peor: Puede llegar a resultar muy monótono y aburrido. Hay veces en las que canta tan lánguidamente que parece que esté dormida o que tenga mucho sueño y ésa sensación la transmite...