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domingo, 1 de diciembre de 2013

Welcome to December

 ¡Oh! Ya llega diciembre. El frío ya se nota en serio y no cómo en agosto ni en octubre más y se acercan las Navidades. El año transcurre cómo si un tobogán de agua se tratase que metáfora tan chupi. Empieza y sigues hacia adelante deslizándote a una velocidad vertiginosa, a veces intentando aferrarte y no ir tan deprisa, pero no puedes evitar el paso del tiempo. Antes de que te des cuenta, ya has llegado al final del tobogán, y te montas en otro distinto. Y vuelta a empezar. ¡Pero si hace dos días todavía se estaba acabando el curso! Aún así, ésta época del año me gusta. Queda poco para vacaciones, la rutina se calma, sale humo de la boca por el frío y en las calles ponen las luces. Entonces todo tiene un aire distinto... Y a partir de allí ya se sabe todo lo que ocurre. Cabalgatas que pasean altivas ajenas al batiburrillo que forman al tirar caramelos, nieva ocasionalmente, y el pálido espectro de luz que se filtra por la ventana indica una tranquilidad inquieta, clamando ser llenada.

Así que... ¡Bienvenido, Diciembre!



miércoles, 23 de octubre de 2013

Otra vez





Intenté empezar de nuevo. Una nueva vida. Otra mirada, despertando en un lugar diferente por las mañanas. Fue aquel hecho que viví el que me hizo metamorfosear en otra identidad. Aunque en el fondo, a pesar de los nuevos propósitos, las diferentes experiencias y vivir en una nueva piel, sigo siendo la misma persona. No recuerdo muy bien cómo sucedió. Quizá fuese la confusión que me corroía, la falta de un punto fijo en mi vida. Pero al entrar en ésa habitación, cambió todo mundo, y yo con él.
Por aquel entonces todo estaba del revés. Me miraba en el espejo al despertar y una ráfaga de imágenes se hospedaba en mi cabeza durante una fracción de segundo, decisiva. No me sentía a gusto. Soñaba demasiado. Y decir demasiado es quedarse corto. Fantaseaba en exceso con una vida que no podía vivir, con cosas que no podía tener- cosas que tomaba por los estándares de la satisfacción, la cumbre de la existencia. Revistas proclamando piscinas de zafiro, vestidos de seda que costaban cómo mínimo el doble de todo el dinero que jamás tendría y unas celebraciones ornamentadas con oro y caras retocadas a gusto de su mente y de la sociedad. Sí, éso quería. Fama. Por culpa de ése capricho, reproché mi mundo rutinario. Sin darme cuenta, les permití establecerse en mi alma. Usaba altos tacones, caminaba con un derroche de teatralidad. Ocultaba mi rostro tras capas de mentira. Porque en éso vivía: en un engaño. Jugaba con mis gafas de sol, quería asemejarme a una diva. Vendí mi realidad a las manos de gente ajena, que un día decidió que la felicidad se trataba de éso. De opulencia y pesadillas.
Entonces, cuando tropecé y caí de bruces al suelo marmóreo, mi "sueño" vio su realización. ¿Por qué me tuve que acercar? La extraña imagen llamó mi atención. No sé que era, pero mi memoria no muestra nada más que una espiral de sombras. Mejor que sea así. Fuera cómo fuere, me acerqué, y la toqué. Y la electricidad sacudió mi cuerpo. Sentí la euforia atravesándome la piel. Entonces caí inconsciente. Cuando desperté, lo hice en otra ciudad. En un oscuro sótano, tumbada en el suelo. La razón de cómo llegué allí es un misterio, pero mi cuerpo era distinto. En mi mano tenía un carné de identidad y una cartera, y ante mis ojos un espejo con la palabra "Vive" escrita en mayúsculas con pintalabios. Hice caso.
Desde entonces, todo ha sucedido muy deprisa, y conseguí lo que antaño me propuse, en nombre de mi antiguo yo. Pero no lo disfruté. ¿Qué será de mi anterior identidad? Lo desconozco. Pero aquel día que toqué la oscuridad, mi vida se partió en dos. 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Quote


Todos los finales también son comienzos. Sólo que nosotros todavía no lo sabemos.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Lluvia




El olor de la lluvia, escucharla, sentir sus gotas que cómo pequeños cristales caen, el frescor en la piel... La lluvia no tiene porqué ser triste.


Es un fenómeno bastante bonito. Después de cada tormenta, siempre sale el sol.



domingo, 11 de agosto de 2013

Luces de colores







Evidentemente, no hice caso de las luces de colores que tanto me atraían, pero fue difícil resistirme. Seguí
caminando, intentando olvidarlas.  Seguí recta, sin inmutarme, intentando olvidarlas una y otra vez. Quería no pensar en ellas, hacer como si nunca hubiesen estado ahí. Pero estuviese donde estuviese, no podía quitármelas de la mente. En el lugar menos pensado, en el momento menos oportuno, ahí aparecían flotando en mi mente. Cuánta más voluntad le echaba en no pensar en ellas, más pensaba en éstas. Era insoportable. Cerraba los ojos, intentaba dormir, y estaban bailando en la oscuridad. En sueños me perseguían, con su brillo oscilante. Todo quedó reducido a las luces de colores, que un día ignoré, pero que por dentro me inundan de una sensación que no sé describir. Las luces de colores. Todo tenía que ver con ellas. Las cosas tenían colores, como ellas, el sol tenía luz, como ellas. La vida brillaba hasta apagarse, cual simple luz de colores. Repentina obsesión. No podía decir nada más que algo sobre ellas. No podía pensar en nada excepto en ellas. Era una pesadilla en la cual me regocijaba. Un día, en el que ya todo carecía de sentido, decidí volver al lugar donde estaban las luces de colores. Pensé que era la única manera de olvidarlas. Y así fue. Simples puntitos incandescentes, sin alma ni alegría. Cada cosa volvía a estar en su sitio en mi cabeza. Sentí alivio. Volví a casa, animada por la nueva normalidad,  pero algo en mi camino llamó  fuertemente mi atención. Un jardín lleno de las que debían ser de lejos las flores más bonitas y vistosas que hubiese visto jamás. Evidentemente, no hice caso de las llamativas flores que tanto me atraían, pero fue difícil resistirme. Seguí caminando, intentando olvidarlas. Pero en mi mente no había sitio para nada, excepto para las llamativas flores que ahora me dominaban.

Metáfora sobre los intereses y gustos, que tan efímeros, nos acechan.


viernes, 9 de agosto de 2013

Recordando, imaginando, volando





Cuando era pequeña, me pasaba tardes enteras dibujando en una libreta. Más que dibujos elaborados, bonitos- aunque de estos también hacía- eran historias. Algunas veces tenían temáticas más realistas, otros eran de una fantasía exagerada. Solían seguir el mismo patrón, y el mismo tipo de personajes. La televisión, los dibujos animados, lo que me había ocurrido durante el día eran factores que influían en la historia final.

Ahora veo que estas "historias" pueden agruparse por etapas diferentes. La primera, trataba sobre niñas que se iban de excursión con el colegio y al llegar al sitio de la excursión, había una trampa, que acababan activando. Entonces acababan en una jaula bajo una piscina, pero siempre se acababan salvando porque tenían el equipo de buceo a mano... La segunda etapa fue... Una ida de olla bastante grande, como todas. Una especie de conspiración llamada "Las Inlustradas" se enfrentaban a una asociación de niñas hadas con súper-poderes: "Las Contra-In". Me llegué a tomar tan en serio esas historias que me inventaba que acababa dando vueltas en medio de la habitación, sosteniendo un corazón de papel en la mano, mientras cantaba esperando que ocurriese algo fantástico (que lloviese purpurina rosa, que me salieran alas...), y, a pesar de saber que nada de eso ocurriría, me decepcionaba al ver que el mundo continuaba siendo el mismo. Las historias posteriores tenían un tono más oscuro... Amigos de toda la vida que acaban enfrentados tristemente, amores perjudiciales teñidos de fantasía, sueños incumplidos vistos a través de una visión "musical" y edulcorada, brujas fatales... Todo un surtido de extrañas "tragedias griegas" protagonizadas siempre, y cuando digo siempre es siempre, por jóvenes aparentemente normales, de apariencia perfecta, que acababan enredadas por su entorno de fantasía en un mundo real, con malas intenciones. Una de las que más recuerdo es una historia sobre una pareja reciente, en la que las cosas cambian cuando él le pide a ella algo más estable. Ella se niega, por lo que el joven enamorado demuestra su horrible y verdadera naturaleza oculta, llevándose a la chica, inconsciente, a una especie de sótano, donde están todas las ex-novias de él, que deben de afrontar extrañas pruebas para conseguir la libertad, porque de lo contrario serán convertidas en vampiro, para poderle acompañar en su inmortal locura durante toda la eternidad...

Poco a poco, con el paso del tiempo, iba dejando de hacer estas historias de telefilme de domingo por la tarde, que ahora reposan cubiertas de polvo en algún estante perdido. Quería olvidar esas horribles historias tan extrañas, y ocultarlas para que nadie las viese. Juntaba las páginas que menos me interesaban con pegamento, sellaba libretas enteras con celo, y donde hubiese algún dibujo o relato triste o fatalista, enganchaba un papel donde escrito en rotulador fosforescente había una palabra tan simple y tan efectiva a la vez: SONRÍE :).

Ahogando esas fantasías quise ganar el pulso al tiempo, hasta el día de hoy, cunado las re-descubro y pienso que, a pesar de ser tan raras, forman parte de la imaginación infantil, cosa que se tiene que aceptar porque alguna vez ha formado parte de nosotros.

¿Que quiero decir con esta historia tan larga? La verdad es que no lo sé. Pero lo que si tengo claro es que si quieres despedirte para siempre esos días en los que creías en los que los lápices eran joyas, el sol tenía una cara sonriente o en que en un simple parque infantil cabía un castillo, la selva tropical, Marte y Disneyland, te estás despidiendo de una parte de ti, la primera, la original.

El tiempo, igualmente, deposita una pátina de polvo sobre los recuerdos. ¿Dónde están ahora las nubes, que desde el cielo azul nos mostraban dulces historias? ¿Por que el chocolate me resulta menos dulce? ¿Qué fue de aquel peluche que pensaba que tendría ahí para siempre?

La vida también sella páginas.





miércoles, 7 de agosto de 2013

Divagando en verano

¡Hola!



Seguro que alguna vez- esperando a algo o alguien, yendo en coche, en la cama por la noche intentando dormir- os habéis puesto a pensar en cualquier cosa, que deriva en otra, y así sucesivamente, hasta que acabas pensando en algo que no tiene nada que ver con el original y... Te sorprendes de cuantas vueltas le has dado a la cabeza. Entonces a quién esperabas está al lado tuyo mirándote diciendo "estoy aquí por si no me ves", has llegado a tu destino hace rato y ni siquiera te has bajado del coche y ya ha amanecido pero sigues dando vueltas en la cama con la mente en ebullición. Bueno... Esas cosas exactamente así puede que no, pero el tiempo vuela más deprisa que de costumbre.

Puede que empieces pensando en, por ejemplo, un parque de atracciones y al final acabes reflexionando sobre carritos de la compra (es lo primero que se me ha ocurrido, jeje).

Y cuando duermes y sueñas, es la misma sensación pero elevada a potencias inimaginables.  Nueve horas que pensabas que eran dos, transcurridas en parajes oníricos producto de un lado desconocido de tu mente.
Los sueños pueden llegar a ser realmente insólitos... Aunque de ese tema ya hablaremos otro día.

¡Hasta el próximo post!