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miércoles, 23 de octubre de 2013

Otra vez





Intenté empezar de nuevo. Una nueva vida. Otra mirada, despertando en un lugar diferente por las mañanas. Fue aquel hecho que viví el que me hizo metamorfosear en otra identidad. Aunque en el fondo, a pesar de los nuevos propósitos, las diferentes experiencias y vivir en una nueva piel, sigo siendo la misma persona. No recuerdo muy bien cómo sucedió. Quizá fuese la confusión que me corroía, la falta de un punto fijo en mi vida. Pero al entrar en ésa habitación, cambió todo mundo, y yo con él.
Por aquel entonces todo estaba del revés. Me miraba en el espejo al despertar y una ráfaga de imágenes se hospedaba en mi cabeza durante una fracción de segundo, decisiva. No me sentía a gusto. Soñaba demasiado. Y decir demasiado es quedarse corto. Fantaseaba en exceso con una vida que no podía vivir, con cosas que no podía tener- cosas que tomaba por los estándares de la satisfacción, la cumbre de la existencia. Revistas proclamando piscinas de zafiro, vestidos de seda que costaban cómo mínimo el doble de todo el dinero que jamás tendría y unas celebraciones ornamentadas con oro y caras retocadas a gusto de su mente y de la sociedad. Sí, éso quería. Fama. Por culpa de ése capricho, reproché mi mundo rutinario. Sin darme cuenta, les permití establecerse en mi alma. Usaba altos tacones, caminaba con un derroche de teatralidad. Ocultaba mi rostro tras capas de mentira. Porque en éso vivía: en un engaño. Jugaba con mis gafas de sol, quería asemejarme a una diva. Vendí mi realidad a las manos de gente ajena, que un día decidió que la felicidad se trataba de éso. De opulencia y pesadillas.
Entonces, cuando tropecé y caí de bruces al suelo marmóreo, mi "sueño" vio su realización. ¿Por qué me tuve que acercar? La extraña imagen llamó mi atención. No sé que era, pero mi memoria no muestra nada más que una espiral de sombras. Mejor que sea así. Fuera cómo fuere, me acerqué, y la toqué. Y la electricidad sacudió mi cuerpo. Sentí la euforia atravesándome la piel. Entonces caí inconsciente. Cuando desperté, lo hice en otra ciudad. En un oscuro sótano, tumbada en el suelo. La razón de cómo llegué allí es un misterio, pero mi cuerpo era distinto. En mi mano tenía un carné de identidad y una cartera, y ante mis ojos un espejo con la palabra "Vive" escrita en mayúsculas con pintalabios. Hice caso.
Desde entonces, todo ha sucedido muy deprisa, y conseguí lo que antaño me propuse, en nombre de mi antiguo yo. Pero no lo disfruté. ¿Qué será de mi anterior identidad? Lo desconozco. Pero aquel día que toqué la oscuridad, mi vida se partió en dos. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

La luna


La luna se desvanece en el amor. Resplandor dorado. Desaparece, asustada de los latidos de su corazón. El mundo continua brillando, ajeno, bailando frenéticamente. No hay lágrimas para quién una vez fue la más bella del cielo nocturno. Una imagen del pasado, olvidada. Con su apariencia perlada, se deja devorar por la oscuridad infinita, que le besa, mientras le dice que es un ángel. Un ángel abandonado en la penumbra. Aúlla, a la vida idealizada, que cómo a un juguete la dejó, sola en el alma de la madrugada. Sus gritos la guían, sin ellos, más perdida estaría, en la noche sin luz, ni sin sombras. Cae por los caídos, ruega para no caer. Las estrellas, pequeñas y vanidosas, hablan sin parar, hablan reluciendo, en el perezoso azul del cielo desvelado. Ella antes las acompañaba, pero ahora camina sola, por las calles que le miran, ésos pasos felinos, ésa mirada implorante. Se despierta con el sol, viejo amigo, que también la selló en el olvido. Hora tras hora, avanza en una vida que jamás esperó. Sin palabras, un sueño no vivido, la realidad más triste. Le grita al cielo que le devuelva lo que era suyo, su vida de piedra, gris, eterna y fría suspendida en la eternidad. Sin más ruge, bajo el hueco de su lugar, aquel lugar que solía ocupar. El firmamento en su ausencia, la sume en una pesadilla, que en realidad fue toda su vida, oculta tras un sueño, humana es, delirando por el resplandor dorado.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Travesando el río


                                           


El agua del río está fría, muy fría. Me entumece los pies hasta el punto en que noto más las piedras debajo de ellos que los pies en sí. No doy ni un paso más. Huele fresco, nada que ver con el espeso aire de la ciudad. No hay ruido. Todo está en absoluto silencio. Hasta los pájaros parecen haber enmudecido ante el bello panorama. Pero, ahora que lo pienso, deben de estar acostumbrados. Me agacho lentamente para poder tocar el agua con las manos. Cristalina, congelada. Cae entre los dedos, para volver a su cauce. Vuelvo a coger un poco más, y me mojo la cara, los brazos y la nuca. Sé perfectamente a la baja temperatura que está, pero no me puedo resistir. Me lanzo al agua. Está tan y tan, pero tan fría, que ni lo noto. Mejor. Doy una brazada, y después otra, hasta cruzar el río. En la otra orilla, hace más sol, pero en esta hay una fresca penumbra. Me estiro sobre el tierno césped, y cierro los ojos. Todo está tan lejos de mí ahora...  Pero no tenía otra opción. Aunque el sol es el mismo en todos los lados. Mientras lo observo, pienso en que todo lo que atrás ha quedado también está bajo él ahora. Su mismo disco luminoso, el mismo halo cegador. Es la misma luz para todo el mundo. Me imagino a alguien de una época y lugar remotos, observando el mismo sol que ahora estoy observando. Cierro los ojos, cansados y doloridos de tanto mirar el sol. Y me duermo. Pero hay cosas que han quedado atrás, con sol o sin él, y la distancia se alarga con cada segundo que pasa. Porque en un segundo pueden cambiar un millón de cosas. Cuando vuelva, me pregunto si todo será igual. El sol brilla, y lo veo a través de mis párpados. ¿Puede travesar la espesa y sombría niebla que se ha depositado sobre mí? No sé ni siquiera si estoy aquí. Ni siquiera sé si soy yo. Cómo dije, son muchas las cosas que atrás han quedado...


domingo, 1 de septiembre de 2013

Onírico







"Me despierto asustada, gritando. En el umbral que separa el sueño y la vigilia, siento el terror más elemental en mi propio cuerpo. El mundo se estaba acabando, ante mis ojos. En la radio decían que una estrella antigua explotó hace mucho tiempo, y que ahora su halo de destrucción llegaría a nuestro planeta. Quería esconderme, sumergirme en el mar dónde pensaba que el fin nunca llegaría. Pero el tiempo se acababa, quedando menos para el final. El cielo se tiñó de rojo, después paso a ser de un blanco nuclear, y todo lo que había visto, querido, admirado, temido y sentido se tiñó también de blanco, sucumbiendo a la nada. Con los ojos enrojecidos y el corazón a mil por hora, me asomo a la ventana. La calle, con sus coches aparcados, y el cielo del amanecer cercano. El mundo sigue aquí."

"Huyo. No me van a volver a hacer entrar en ése lugar, con ésa gente- fieras- mostrando plásticas sonrisas pero con la mirada ávida de sangre. El suelo, de adoquines, se inclina cada vez más. Me cuesta correr. Una fuerza mayor me obliga a ir gateando. Cómo una montaña, la vida se inclina. Todo se funde de negro y vuelvo a aparecer ahí. Risas falsas, corazones apagados. Entretenimiento feroz. Mal gratuito. Los tejados reflejan la luna, y las ventanas brillan con cálida luz tenue. Vuelvo a correr. El mundo se vuelve a inclinar. Vuelvo a aparecer allí. Camareros siniestros, cámaras de vigilancia, micrófonos, terror."

"Estoy viendo la televisión. Un muñeco aparece en la pantalla y se pone a cantar una canción sin sentido. Yo, pequeña, lo imito. Estoy riéndome del curioso personaje cuando las sillas de la sala se empiezan a mover solas. Sobre sus patas de madera, avanzan. Caras sin rostro, muebles vivos. Corro por un laberinto de color y veo un cartel anunciando un restaurante. Me meto en un autobús, que se para en mi habitación. En la cama reposa un bote de crema. Tiene una cara sin ojos, ni nariz ni boca pero que me observa. Caras sin rostro. Chillo. La cara se acerca cada vez más y más hasta que no veo nada."

"En cuanto empieza la cuenta atrás, sé que he de espabilar para esconderme. Abro una puerta. Pero ya hay gente escondida allí que me pide que me vaya. Todo el mundo ya está escondido en todos y cada uno de los sitios posibles. "Tres, dos..." ¿Qué hago? "Uno. Voy a por vosotros". Sólo me queda una alternativa: correr. Entre risas corro por la extraña estancia. Escaleras de madera, piscinas de bolas, literas, mesas y muchas puertas. Sé que le tengo justo detrás, y continuo corriendo. Me pilla. Un estridente olor a laca de uñas flota en el aire. "Ya sabes lo que toca. Elije."

"Hay una escultura en medio de la plaza. Es de piedra, con unas espléndidas alas extendidas. Me mira. Y noto un hormigueo en la espalda. Unas alas empiezan a crecerme en la espalda. Expresiones atónitas. Una fuerza extraña me coge y me alza. Siento vértigo. Me adentro en el cielo nublado. Entre la lluvia, jadeo con cada movimiento de alas. Mi consciencia cambia, poco a poco. Todo me parece más bueno, más bonito. El mundo afable, inocente. Sin malicia. Cómo un copo de nieve, frágil, efímero, precioso. El miedo ya no me turba. Sin embargo, un relámpago estalla delante mío, y su electricidad me agita fuertemente. Mis alas pierden sus plumas, quemadas, y siento cómo caigo abajo. Abajo, cada vez más abajo. El mundo que antes se me antojaba bueno y inocente, se pierde en la tormenta. Malo, turbio, corrompido. Miradas de terror se me clavan en el alma. Pero continuo caminando. Me siento eléctrica. Acabo en un pasillo dónde la música suena fuerte. Fanatismo, desenfreno. Cuerpos entregados al baile, al movimiento. Al olvido. Algo ocurre. Tenemos que salir del local. Evacuamos el edificio y nos perdemos en las calles, bajo la lluvia."


Cómo pueden llegar a ser los sueños y las pesadillas. De qué manera surgen en nuestra mente, y los sentimos. Y de qué manera los olvidamos. Curiosamente, son las pesadillas las que más recuerdo, y más curiosamente aún, lo que en un primer momento se me puede antojar cómo tal, una vez despierto y lo asimilo, puede llegar a parecerme inofensivo. 

Qué cosas.




viernes, 30 de agosto de 2013

Cielo magenta


Parece que, poco a poco, cada día se hace de noche antes. Tardes magentas que llegan para esperar al tapiz azul estrellado. El calor espeso y húmedo se despide lentamente, mientras por la puerta de entrada el fresco suave otoñal saca la cabeza. Pero todavía se queda el sol radiante, el agua fría en la piel, y el verano en la mente. En esta entrada vienen varias cosas para éstos días atenuados, las horas largas. Una entrada que combina dos secciones: las imágenes y una historia corta.




A continuación un nuevo "Marchando una de imágenes". Ésta vez con el tema de las puestas de sol, aludiendo al título de la entrada.











Y para terminar una historia-reflexión-metáfora improvisada...

Observaba el sol ponerse tras el horizonte. El cielo se teñía de rosa y oro. Tenía prisa, quería tiempo, lo malgastaba mirando una puesta de sol. El coche aparcado en la arena, mientras con un palo trazaba círculos sobre la arena. Cuando el sol volviese a salir, mi vida habría cambiado. Y tenía dos opciones: disfrutar en silencio con resignación y pena uno de los últimos momentos que viviría siendo yo tal y cómo soy, o huir, gritar, entrar en un desenfreno por tal de evitar lo inevitable. Lo segundo seguro que me haría sentir mejor por un instante, haciéndome creer que tendría el control, pero la primera opción era la más segura. Conformarme con sal en los ojos y café en la garganta. El deportivo viejo, rojo y vistoso, me atraía. "Al menos sé libre por última vez". Las llaves tintineando en mi bolsillo. Las ganas me podían. Abrí la puerta, rumbo por la interminable carretera. Palmeras, casas, arena. Libertad. Y una sombra en mi existencia. No me encontrarían. No. No aceptaría el trato. El precio era demasiado alto. Muchas cosas en juego. Corro. El viento me azota en la cara. Cada vez estoy más lejos. ¿Por qué tuve qué conocerle en ése mismo instante? Una casualidad trazada cruelmente por el despiadado destino. La luna se alzaba. Un motel y una gasolinera a ambos lados de la carretera. Pero no tenía dinero en el bolsillo. Abrí el maletero, en busca de algún billete extraviado y oportuno, cuándo oí pasos detrás mío. No hizo falta girarme para saber quién era. La luna se alzaba, y yo miraba a ella con adoración. Su voz grave y quejumbrosa infiltrándose en mí corazón. Un destello ámbar en sus ojos que noté pese a estar de espaldas a él. La luna, que bella. La luna. Abrí mi boca y dejé escapar ése cántico interior. Fauces doradas. En el suelo, aullando, me yazco, y oigo su voz grave y quejumbrosa infiltrarse en mi corazón. Ésta él mirando mi cuerpo canino, mis ojos de ámbar, mi corazón de obsidiana. La luna. "Cariño, la luna soy yo". 

La narración ha acabado siendo una historia rara de hombres lobo.

Yeah.

It's too cold outside for angels to fly



Hace poco que me recomendaron la canción de The A Team, de Ed Sheraan. Me dijeron que era muy bonita y tal, y por internet ya había visto muchas referencias al cantante y a la canción, pero la verdad es que me causaba indiferencia, pensando que no sería para tanto. Entonces, al recomendármela, decidí escucharla. "Pero mira la letra", dijo la amiga en cuestión. Lo hice.

  

Aunque en un principio puede antojarse anodina, la contundente letra aclara que aquí no hay espacio para mariposas y corazoncitos. Bastante agridulce. Avanza en un estilo indie-folk suave y acogedor, que me trae imágenes a la cabeza de noches en invierno dulces y ajenas al frío, olor de leña. Un sonido intimista, que acaricia y resulta agradable. Sin embargo, la realidad de la letra es bastante opuesta. Una mujer joven que su vida ha tomado un mal rumbo, del cual ha de mantenerse a flote mediante medios no muy positivos, que no hacen más que empeorar su destino aún más. Pasa frío, todo se acaba. "A fuera hace demasiado frío para que los ángeles vuelen". Una pesadilla de color blanco, contada cálida-mente con una guitarra. ¿Cuántos ángeles perdidos en la nieve debe de haber en el mundo? 

"The A Team" es una interesante canción indie-folk, con letra cruda y dulce melodía que se complementan creando un conjunto agridulce con regusto amargo para la mente, que cómo canción resulta una golosina para los oídos. 




sábado, 24 de agosto de 2013

Dormir




"El aroma a incienso llenaba el aire. Mil velitas iluminaban la estancia con su dorado resplandor. La luz de la luna se filtraba a través de las cortinas. El agua de la bañera tenía pétalos de rosa flotando, pétalos que se había procurado tiempo atrás pensando en una ocasión cómo ésa. "Esta noche voy a dormir aquí" pensó. Miraba como el grifo reflejaba la luz de las velas. El incienso olía demasiado fuerte. La temperatura del agua iba disminuyendo en ésa noche de invierno. Le castañeaban los dientes. "La cama está más calentita". Se fue a la cama. En la penumbra, estaba insomne. "Con lo que había tardado en preparar todo éso, y las ganas que tenía...". Pensando y pensando, se quedó dormida entre las cálidas mantas y con los suaves calcetines para resguardarse del frío que acechaba fuera de la cama, para despertar y observar la nieve mientras se toma leche calentita... "

Escribo esto porque en invierno se duerme mejor que en verano. Se está tan calentito durmiendo... Ahora también se está calentito, pero con la humedad que se engancha en la piel, los mosquitos, y la costumbre de taparse con la sábana a pesar del bochorno... No es lo mismo.

Cosas mías.

viernes, 23 de agosto de 2013

Hablando de las canciones del verano...










Una playa desierta es el panorama. El leopardo yace tumbado en la arena. No utiliza toalla, ni es visible sombrilla alguno. Estirado cual animal salvaje que es, está despojado de cualquier destello humano propio de su última aparición. Se despide de la vida plástica, artificial y pública en la cual parecía estar destinado a brillar. Hace rato que no ha comido. Sus últimas comidas, además, no fueron muy sustanciales. Canapés más pequeños que un pulgar y ensaladas de colores chillones muy sospechosos eran lo que podría decirse que fue la base de su alimentación durante una semana. Y la carne... ¿Qué carne? Unas bolitas mínusculas rociadas con salsitas aguadas ensartadas por una brocheta servidas en un gran plato que las hacía parecer más ridículas aún. Y todo el mundo- al menos el de su entorno entonces- parecía estar muy entusiasmado con tales tomaduras de pelo. "Arte, esto es una obra de arte" decían. El leopardo no contestaba a tales afirmaciones, pues temía las posibles reacciones a su réplica... 

Oye un ruido. Y huele, lo huele... ¡Un animal! Inocente presa encaminada a un fatal destino en sus fauces. Su cuerpo se lo pedía a gritos. Se gira elegantemente, pero con un gran deje siniestro, dispuesto a cazar a su víctima pero... Se trata del gato que conoció en el estreno. Unas gafas de sol reposaban sobre su hocico, embadurnado de crema. "Pero si los gatos no necesitáis crema..." dice el leoprdo. "Ni gafas de sol... ¿No me dices nada más?" añade el gato. "No sé. Quiero alejarme del estilo de vida que llevan los humanos". "Bien que haces... A mi ganas no me faltan, y más con el trabajo que me han encomendado esos... Periodistas. Si se les puede llamar así... Qué necesidad de destacar cosas, galardonar lo primero que se encuentre en su camino y hacer ránquings... ¿Pero que quieren conseguir?" se queja el gato. "Déjalos. Vive en la naturaleza. Sé lo qué siempre has sido... Un animal" razona el leopardo. "No. De momento no, hasta que encuentre la manera de continuar teniendo esas galletitas... Qué buenas... Igualmente, creo que este tema te puede interesar. Es una lista y una revisión de las canciones del verano (por éxito, no porque sean mis preferidas). Amigo, relájate... Porque lo voy a explicar del tirón... (Los vídeos son sólo audio o los lyrics, cuando lo que nos centremos sea realmente el vídeo en otra ocasión, se pondrá, pero esta vez no.)


I Love It- Icona Pop

-La verdad es que no me gusta mucho esta canción. Chillan como unas locas. Y se repite una y otra vez hasta la saciedad. Igualmente, se le ha de reconocer el éxito que está teniendo, que supongo que se le debe atribuir a que es extremadamente pegadiza y muy animada... Pero a mi sinceramente no me gusta, no tiene prácticamente melodía y me taladra...


Get Lucky- Daft Punk (feat. Pharrell)

-Míralos. Aquí están los "robots" que encandilaron a este felino con Derezzed. Con un sonido muchísimo más setentero, tan disco, con guitarras, Daft Punk se alzan en la cumbre del éxito, y de otros aspectos. Suena diferente a otras canciones suyas, y a cualquiera que haya salido este 2013. Se engancha, recuerda a canciones de décadas pasadas. Es buena canción. Aunque prefiera otras anteriores suyas -Around The World, One More Time, Harder Better...- no me disgusta en absoluto... Gustos a parte (eso otro día, hoy se trata de otra cosa), es una de las canciones más sonadas, más esperadas y  más de todo de este año, y sobretodo de este verano. Un sonido diferente: está bastante bien.


Blurred Lines- Robin Thickle (feat. T.I. and Pharrell)

-Una melodía divertida, en un estilo que me recuerda a James Brown, funky y soul, pero mezclado con pop trae aire fresco al panorama mainstream musical. Lo que le retraigo es su horrible letra (no entiendo como pueden continuar diciendo cosas así a estas alturas en una canción). Pegadiza y alegre, así la definiría.


More Than Friends- Inna

-Entre las canciones aquí mencionadas, puede que ésta sea la más sonada de este verano. Cien por cien veraniega, alegre, despreocupada, evoca playas tropicales.  No es ni mucho menos una gran canción, pero lo que si que es, porque no pretende más, es ser una animada canción para el verano. Y eso lo consigue de sobras. Dance estival de la mano de Inna.


Thrift Shop- Macklemore & Ryan Lewis

-Al principio no me gustaba mucho, pero al final lo ha conseguido. Con una letra sobre las tiendas de segunda mano, y un curioso pero divertido vídeo acorde, Thrift Shop es una humorística canción hip-hop que está bastante bien. Lo intrigante es la chaqueta de leopardo peludo de Macklemore... Sr. Leopardo, yo no lo tendría en cuenta...


Stay- Rihanna (feat. Mikki Ekko)

-Una de las mejores canciones de Rihanna. Es una balada lenta y bonita, con un piano, y la colaboración de Mikki Ekko encaja perfectamente. Una canción intimista, un ruego melódico pidiendo al ser amado que se quede. 



Wake Me Up!- Avicii (feat. Aloe Bacc)

-Empieza a sonar como si de una canción folk o country se tratase, en una línea parecida al estilo de Mumford & Sons, para acabar desembocando en un puente electrónico al que Avicii nos tiene acostumbrados. Por decirlo de una manera, tiene una textura como más rural, cosa que acaba haciendo de Wake Me Up! una de las canciones del verano, y una de las destacadas del productor sueco.


I Need Your Love- Calvin Harris (feat. Ellie Goulding)

-Esta colaboración suena suave pero contundente... Son contrarios, pero la voz de Ellie Goulding contrastando con la base electrónica de Calvin, producen ése efecto. Y se complementan a la perfección. Una melodía dulce y unos puentes dinámicos. 



"Y esto es todo, Sr. Leopardo." concluye el gato. "No me llamo así" replica el leopardo "¿O acaso tu te llamas Señor Don Gato?". "No, pero podría". Dicho esto, el gato se zambulle en el agua, dejando al leopardo con una expresión bastante perpleja. "¡Pero si a los gatos no os gusta el agua!" 




martes, 13 de agosto de 2013

Más allá del atardecer

Una serie de imágenes pasa por mi cabeza...





Una casa construida en la primera mitad del siglo pasado. Elegante, sencilla. Fuera hace un calor bochornoso. Los termómetros marcan una temperatura más allá de los cuarenta grados. Una ola de calor jamás registrada en esa zona. Las noticias lo retransmiten. Temperaturas históricas. ¿Qué nos depara el futuro? Más calor. Todo el mundo bajo una nube de calor. El sol es espléndido, y cruel. Pero, en esa curiosa casa, todo transcurre como en otra época. Los colores se ven desvaídos, como con manchas, cual película antigua y desgastada. Palmeras que crecen en un jardín perdido en los pliegues del tiempo... Una piscina con excéntrica forma de corazón  escondida entre las plantas. Los azulejos, otrora rosas, han cogido un color azul verdoso. Entre las turbias aguas hay alguien sumergido. Pasan los minutos y no emerge. Han transcurrido dos horas cuando se ve la silueta ascender. Una mujer gris (está en blanco y negro), dice a una segunda persona inexistente "¡Ven! Aquí abajo hay todo un mundo... Es increíble". A causa de una fuerte curiosidad, me meto en la piscina. Se me moja la ropa. La extraña me coge la mano, y caemos en picado. Ahí abajo no se ve nada. La suciedad me impide la visión. Pero entonces, todo es dorado. Árboles, animales, nubes bañados en oro. La mujer ríe estrepitosamente...




Una playa de noche. Una hoguera. Adolescentes alrededor de esta. Ríen, cantan, bailan. Una chica ha traído la guitarra incluso. Después de bailar, se cansan y se sientan. No tienen nada qué decir. Tienen las lenguas despojadas de palabras. Después de un largo silencio, uno de ellos habla. "¿Y si contamos historias de miedo?". Todos ríen. "Eso está muy visto... Y es aburrido" dicen. "¿Más que la conversación que estábamos teniendo?". Silencio. "Había una vez, un pescador al que, tras una tormenta, se le rompió la barca. Desesperado, intentó arreglarla. Pero las astillas se amontonaban sobre las astillas. No tenía mucho dinero para comprar otra, y si no podía pescar, tampoco ganaría más. Entonces se le ocurre recurrir al ermitaño del pueblo. Todos decían que era un lunático, pero él no les hizo caso. El hombre, de larga barba, era además conocido por su misterioso negocio esotérico. El pescador le contó su problema, y el ermitaño, rebuscando entre sus trastos, sacó una caja de bengalas". El adolescente hizo igual. "Dijo que cada bengala, era un deseo, pero..." No le dió tiempo a acabar la frase, porque una sombra salió de la nada, cogió la caja y la tiró al fuego. ¿Qué deseos eran los suyos? ¿Quién era? No se pudo saber, y no se sabrá. El mundo quedo sumido en sombras






domingo, 11 de agosto de 2013

Luces de colores







Evidentemente, no hice caso de las luces de colores que tanto me atraían, pero fue difícil resistirme. Seguí
caminando, intentando olvidarlas.  Seguí recta, sin inmutarme, intentando olvidarlas una y otra vez. Quería no pensar en ellas, hacer como si nunca hubiesen estado ahí. Pero estuviese donde estuviese, no podía quitármelas de la mente. En el lugar menos pensado, en el momento menos oportuno, ahí aparecían flotando en mi mente. Cuánta más voluntad le echaba en no pensar en ellas, más pensaba en éstas. Era insoportable. Cerraba los ojos, intentaba dormir, y estaban bailando en la oscuridad. En sueños me perseguían, con su brillo oscilante. Todo quedó reducido a las luces de colores, que un día ignoré, pero que por dentro me inundan de una sensación que no sé describir. Las luces de colores. Todo tenía que ver con ellas. Las cosas tenían colores, como ellas, el sol tenía luz, como ellas. La vida brillaba hasta apagarse, cual simple luz de colores. Repentina obsesión. No podía decir nada más que algo sobre ellas. No podía pensar en nada excepto en ellas. Era una pesadilla en la cual me regocijaba. Un día, en el que ya todo carecía de sentido, decidí volver al lugar donde estaban las luces de colores. Pensé que era la única manera de olvidarlas. Y así fue. Simples puntitos incandescentes, sin alma ni alegría. Cada cosa volvía a estar en su sitio en mi cabeza. Sentí alivio. Volví a casa, animada por la nueva normalidad,  pero algo en mi camino llamó  fuertemente mi atención. Un jardín lleno de las que debían ser de lejos las flores más bonitas y vistosas que hubiese visto jamás. Evidentemente, no hice caso de las llamativas flores que tanto me atraían, pero fue difícil resistirme. Seguí caminando, intentando olvidarlas. Pero en mi mente no había sitio para nada, excepto para las llamativas flores que ahora me dominaban.

Metáfora sobre los intereses y gustos, que tan efímeros, nos acechan.


viernes, 9 de agosto de 2013

Recordando, imaginando, volando





Cuando era pequeña, me pasaba tardes enteras dibujando en una libreta. Más que dibujos elaborados, bonitos- aunque de estos también hacía- eran historias. Algunas veces tenían temáticas más realistas, otros eran de una fantasía exagerada. Solían seguir el mismo patrón, y el mismo tipo de personajes. La televisión, los dibujos animados, lo que me había ocurrido durante el día eran factores que influían en la historia final.

Ahora veo que estas "historias" pueden agruparse por etapas diferentes. La primera, trataba sobre niñas que se iban de excursión con el colegio y al llegar al sitio de la excursión, había una trampa, que acababan activando. Entonces acababan en una jaula bajo una piscina, pero siempre se acababan salvando porque tenían el equipo de buceo a mano... La segunda etapa fue... Una ida de olla bastante grande, como todas. Una especie de conspiración llamada "Las Inlustradas" se enfrentaban a una asociación de niñas hadas con súper-poderes: "Las Contra-In". Me llegué a tomar tan en serio esas historias que me inventaba que acababa dando vueltas en medio de la habitación, sosteniendo un corazón de papel en la mano, mientras cantaba esperando que ocurriese algo fantástico (que lloviese purpurina rosa, que me salieran alas...), y, a pesar de saber que nada de eso ocurriría, me decepcionaba al ver que el mundo continuaba siendo el mismo. Las historias posteriores tenían un tono más oscuro... Amigos de toda la vida que acaban enfrentados tristemente, amores perjudiciales teñidos de fantasía, sueños incumplidos vistos a través de una visión "musical" y edulcorada, brujas fatales... Todo un surtido de extrañas "tragedias griegas" protagonizadas siempre, y cuando digo siempre es siempre, por jóvenes aparentemente normales, de apariencia perfecta, que acababan enredadas por su entorno de fantasía en un mundo real, con malas intenciones. Una de las que más recuerdo es una historia sobre una pareja reciente, en la que las cosas cambian cuando él le pide a ella algo más estable. Ella se niega, por lo que el joven enamorado demuestra su horrible y verdadera naturaleza oculta, llevándose a la chica, inconsciente, a una especie de sótano, donde están todas las ex-novias de él, que deben de afrontar extrañas pruebas para conseguir la libertad, porque de lo contrario serán convertidas en vampiro, para poderle acompañar en su inmortal locura durante toda la eternidad...

Poco a poco, con el paso del tiempo, iba dejando de hacer estas historias de telefilme de domingo por la tarde, que ahora reposan cubiertas de polvo en algún estante perdido. Quería olvidar esas horribles historias tan extrañas, y ocultarlas para que nadie las viese. Juntaba las páginas que menos me interesaban con pegamento, sellaba libretas enteras con celo, y donde hubiese algún dibujo o relato triste o fatalista, enganchaba un papel donde escrito en rotulador fosforescente había una palabra tan simple y tan efectiva a la vez: SONRÍE :).

Ahogando esas fantasías quise ganar el pulso al tiempo, hasta el día de hoy, cunado las re-descubro y pienso que, a pesar de ser tan raras, forman parte de la imaginación infantil, cosa que se tiene que aceptar porque alguna vez ha formado parte de nosotros.

¿Que quiero decir con esta historia tan larga? La verdad es que no lo sé. Pero lo que si tengo claro es que si quieres despedirte para siempre esos días en los que creías en los que los lápices eran joyas, el sol tenía una cara sonriente o en que en un simple parque infantil cabía un castillo, la selva tropical, Marte y Disneyland, te estás despidiendo de una parte de ti, la primera, la original.

El tiempo, igualmente, deposita una pátina de polvo sobre los recuerdos. ¿Dónde están ahora las nubes, que desde el cielo azul nos mostraban dulces historias? ¿Por que el chocolate me resulta menos dulce? ¿Qué fue de aquel peluche que pensaba que tendría ahí para siempre?

La vida también sella páginas.